Max Payne 3

Desarrollador: Rockstar Vancouver (los de Homeworld: Cataclysm y Bully)
Distribuidor: Rockstar Games
Disponible en: PlayStation 3, Xbox 360, Windows, Mac

Max Payne 3, nos guste o no, está llamado a reivindicar otra forma de hacer shooters, una más inclinada hacia la estética, al resultado visual de las acciones del jugador en detrimento de la acción misma, del esfuerzo por dominar una técnica y unos controles que permitan superar el juego. Las herramientas están ahí, sobre la mesa, listas para ser usadas desde el primer momento. Basta seleccionar el apuntado libre o semiautomático, una dificultad media, y en pocos minutos habremos dominado las bases de la dinámica que engloba toda la experiencia de Max Payne 3. Por supuesto, sacar el máximo provecho coreográfico y dramático del baile de sangre, sudor y casquillos que tenemos por delante requiere maestría y paciencia, pero en líneas generales, los dos primeros capítulos del juego suponen un bautizo de fuego que permitirá al jugador conocer casi todos los entresijos de la mecánica de juego. A partir de ahí, todo es una vuelta de tuerca más sobre la misma y fundamental esencia: el bullet time. Sigue leyendo

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Sobre las vidas no jugadas

Es media tarde en Liverpool. La lluvia no ha dejado de caer en todo el día. En un pequeño estudio en Hanover St un aspirante a arquitecto enciende un rato la televisión e introduce el DVD en la consola. El avatar que maneja acaba de presenciar un accidente de tráfico con cuatro vehículos involucrados. Siniestro total. Apunta con el objetivo y dispara ráfaga tras ráfaga, como si le fuera la vida en ello, para tomar las mejores instantáneas del acontecimiento. Mañana irá directo a la página de sucesos. Mientras tanto, en una casita a las afueras de Berlín, un hombrecillo de pelo ralo interactúa con el mismo juego, pero su experiencia es completamente distinta. Su personaje ha recibido un soplo: esta noche habrá redada antidroga en el peor y más nocivo suburbio de la ciudad. La policía sólo dejará participar a un periodista. Al primero que llegue, obviamente. El tiempo apremia. Mientras tanto, una adolescente de Detroit conoce, a través del juego, a una femme fatale en algún pub del centro. Tras invitarla a dos copas y acariciarle la mano, le confiesa su verdadera ocupación: es el juguetito personal del Ministro de Asuntos Exteriores, quien paga por sus servicios con dinero de los contribuyentes. Logro desbloqueado. En su piso, hacen el amor y de esta misión es posible que surjan nuevas tramas relacionadas con la femme fatale. Sigue leyendo