FIFA Street 4

Desarrollador: Electronic Arts Canada (los de World Cup 98, 007: Racing y Need for Speed: Most Wanted)
Distribuidor: EA Sports
Disponible en: PlayStation 3, Xbox 360, PS Vita

Para alguien que lleva sin acercarse a menos de diez metros de un FIFA desde el año del estreno de El club de la lucha, encontrar de repente en una de sus entregas una fuente de diversión es, cuanto menos, reseñable. Durante años, FIFA se ha ganado entre los jugadores hardcore la etiqueta de “juego para canis”, considerado (legítimamente) como un vulgar producto donde las aspiraciones por “contar algo” no van más allá de actualizar los rostros de los jugadores, las plantillas, las equipaciones, darle un repaso al apartado gráfico y añadir una pizca de novedad al gameplay para justificar el desembolso. FIFA es un producto de temporada. Sólo tiene sentido en los meses que van desde el lanzamiento del último (normalmente en noviembre o diciembre) hasta la inexorable llegada del sustituto. ¿Cuántas tiendas de segunda mano no llenan sus cestas con pilas de entregas añejas de esta franquicia? Es el ciclo vital de cualquier FIFA: ser comprado sin importar qué novedades tenga, ser exprimido durante un año y ser llevado a la tienda de compra-venta más cercana para servir a la siempre justa causa de soportar económicamente la adquisición de su sucesor.

Sin embargo, si uno se quita el traje de Boyero de crítico de garrafón y se aproxima a FIFA Street con la suficiente humildad, encontrará razones suficientes para amar este producto pensado, única y exclusivamente, para echar horas delante del televisor, en solitario o en compañía de amigos. Concebido como un spin-off de la saga madre, FIFA Street aparece por primera vez en 2005 como una revisión más arcade del simulador, diseñando un sistema de juego veloz, dinámico y competitivo. Gracias a su sencillez en los controles y al ambiente urbano, prácticamente familiar, que rodea a los partidos, atrae a un público menos pendiente de recrear al milímetro los detalles de los estadios, las plantillas de los clubes, los rostros de los jugadores y esas zarandajas, y más consciente de lo que de verdad importa. Dejamos de valorar el juego como una reproducción fiel de la realidad y empezamos a fijarnos en él como un puñado de dinámicas de juego bien planteadas orientadas a un simple propósito: entretener. Para los del otro bando, los devotos de Super Mario Strikers, FIFA Street es una versión estilizada del mismo, más realista en su presentación pero igual de entregada al espíritu de diversión sin tapujos.

En FIFA Street 4 ese objetivo es atajado por diferentes vías. Primero, las amplísimas posibilidades para crear nuestra plantilla de amigos, esos que en la vida real (bostezos) tendrían las mismas destrezas con el balón que un simio con una pata de madera, pero que en el mundo virtual podrían bailar una samba con el esférico en las narices de Ronaldinho y rematar la faena con un pase de espuela para que ese otro colega, el que no corre ni para llegar a la parada de autobús, sentencie delante del portero con una rabona improvisada y celebre el gol marcándose un baile del robot épico. De entrada, los detalles del cuerpo, como los peinados, dejan en la cuneta al editor del último Los Sims 3. El programa permite elegir desde la edad del jugador hasta el número del dorsal, pasando por la estatura, la complexión física, los rasgos de la cara, las botas, los accesorios, la vestimenta (si elegimos jugar con ropa de calle) o el estilo de las celebraciones.

Creado nuestro grupo de estrellitas del barrio, decidimos el rol de cada uno: portero, central, destructor, regateador, rematador, etc. Este perfil lo elige el propio programa en función de los valores que aumentemos con cada subida de nivel: regate, velocidad, resistencia, pase, paradas, defensa… Por último, le damos un nombre al equipo, creamos un escudo, seleccionamos unos colores para los uniformes y nos preparamos para entrar al trapo.

Para subir de nivel todo depende de la participación del jugador en el partido. Si hace trucos, buenos pases, regatea, hace buenas paradas o, por supuesto, marca goles, al final del encuentro su barra de “experiencia” aumenta. Aquí entra en juego la filosofía de cada jugador: buscar la especialización de cada uno como en el rol o crear un equipo versátil donde todos pueden ejercer tanto de centrales como de rematadores. Teniendo en cuenta las dimensiones del terreno, no es descabellado plantear una estrategia donde todos atacan y defienden al unísono, sobre todo si desde el menú de tácticas escogemos la que nos propone un “estilo urbano” donde no existen posiciones rígidas y todos se mueven a sus anchas por el campo.

Centrando los esfuerzos en potenciar el regate a balón parado, FIFA Street 4 consigue fomentar un ritmo de juego pausado pero dinámico, realista pero efectista. Pulsando el gatillo izquierdo nos quedamos parados frente al defensor y comenzamos a pasarnos la bola de una pierna a otra, escondiéndola, asomándola, escondiéndola otra vez, como un trilero, hasta que encontramos la combinación de joysticks más acertada para dejar sentado a nuestro oponente, bien saliendo de ese estado con un sorprendente sprint, con un caño, con una bicicleta o con otra de las decenas de maniobras disponibles. He aquí lo más interesante de un título por cuyas venas corre la sangre de los juegos de lucha: la puesta a prueba de nuestra capacidad de retener un abanico de combos y de saber emplearlos adecuadamente en cada “enfrentamiento”. En definitiva, demostrar nuestra aptitud para romper la defensa del rival poniendo en práctica el aprendizaje de una serie de trucos que previamente han de ser desbloqueados.

El juego es lo suficientemente abierto en cuanto a gameplay como para mantener en equilibrio todo tipo de estrategias. Parecería lógico si un título que subraya la importancia de “truquear” al rival fomentase el jogo bonito por encima de todo. Afortunadamente no es así. Las fórmulas para hacer gol son las mismas que en un FIFA convencional. En este sentido, FIFA Street 4 prefiere sumar antes que sustituir. Puedes crearte un equipo de centrales y jugar al contragolpe, trabajando la velocidad y el pase. Puedes cultivar las bandas, centrando balones y mejorando el remate de cabeza de jugadores altos. Puedes marear al rival con pases al primer toque y plantar a un jugador en el área rival, esperando a recibir la pelota, girarse y marcar a escasos metros de la portería. O, por supuesto, divertirte experimentando con combinaciones y humillando al rival con jugadores expertos en el regate. Lo mismo da porque en cualquier caso lo importante es tener una cosa bien presente: nunca tirar la toalla. En partidos de seis minutos, treinta segundos pueden ser suficientes para dejar al rival fuera del torneo o hacer las maletas antes de tiempo, cuando todo parecía favorable. Gestionar el tiempo, apurar hasta el último segundo y seguir intentándolo hasta el final, porque siempre-hay-tiempo-para-un-gol, es la base de FIFA Street 4, y la razón por la cual todos deberíamos estar jugando a él ahora mismo.

Lo demás, lo estético, cómo está envuelta esa jugabilidad, es menos crucial, pero se agradece el excelente trabajo de algunas animaciones, un terreno con serios claroscuros en este juego. Por un lado, durante la partida todo funciona bien a la vista. Los jugadores resbalan cuando defienden y el rival les dribla, poniendo la mano en el suelo para no caer. El repertorio de pases es excelente y encadenan muy bien con los controles de pecho (por ejemplo, control y pase de espuela a un compañero que se acerca corriendo por la banda). Especialmente llamativos son algunos gestos como pasar elevando el balón sobre varios jugadores contrarios o ver cómo el defensor se lamenta indignado cuando su equipo recibe un gol, como queriendo decir “¿¡qué ha pasado aquí!?” En conjunto, los partidos se desenvuelven con una sensación de naturalidad, con actitudes, posturas y muecas realistas.

Fuera del partido, nos damos de bruces con una falta de dedicación en otras animaciones. En los intermedios, en el calentamiento previo, en el público… el reciclaje es excesivo. Pero nada de esto llega a rozar siquiera el nivel de cutrez de la cinemática (hablo en singular porque sólo hay una) que muestra a los jugadores celebrando la victoria en el torneo, con un solapamiento de voces cacofónico, donde frases pregrabadas bailan a su aire, repitiéndose machaconamente, y donde cualquier sincronización labial con los modelos de los jugadores es absolutamente casual. Un trabajo de una dejadez absoluta, bastante alarmante tratándose de un producto con el sello EA Sports.

¿Influye esto realmente en algo? Evidentemente, no.

Para mí es mucho más importante que la banda sonora, por ejemplo, sea absolutamente brillante, con esa búsqueda del equilibrio, habitual en los productos FIFA, entre lo alternativo y lo descaradamente comercial, tocando diversos palos de la electrónica (el dance, el trip hop, el dirty house, el dubstep o el drum and bass) y acercándose al mismo tiempo al pop indie y a los sonidos cariocas. Porque si de algo es señal FIFA Street 4 es que la honestidad, por muy comercial, poco original o vacío de subtexto que sea un producto, es una virtud tan escasa como fundamental.
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