CAPSULE

Desarrolladores: Adam Saltsman y Robin Arnott
Disponible en: Windows, Mac

CAPSULE

El espacio exterior es al hombre moderno lo que los océanos y los mares son al hombre medieval. Un mapa en blanco por delinear donde todo cabe, desde las fantasías más extremas hasta los hechos científicos más contrastados. Cuando un autor se asoma a su frío abismo suele regresar con historias sobre invasores alienígenas, colonias en Marte o especies superiores que construyeron por encargo nuestro planeta hace eones. Asimismo, por influencia de otros medios y por un contexto sociopolítico específico, los primeros años del videojuego estuvieron gobernados por alegorías de ese anhelo del hombre por descubrir qué hay arriba junto a las estrellas. Hombres como Tomohiro Nishikado, que con su Space Invaders asoció por primera vez la ciencia ficción espacial y el horror interactivo en una sola recreativa capaz de conducir al pánico a través de elementos arcaicos: una incansable horda de extraterrestres con aspecto de crustáceo y una martilleante musiquita repleta de malos augurios. El poder narrativo de Space Invaders sigue teniendo una dimensión apabullante. Sigue leyendo

Assassin’s Creed: l’art du déplacement

Desarrollador: Ubisoft Montreal (los de Tom Clancy’s Splinter Cell, Prince of Persia: The Sands of Time y James Noir’s Hollywood Crimes)
Distribuidor: Ubisoft
Disponible en: Xbox 360, PlayStation 3

Assassin's Creed

Que un estudio original de Quebec, provincia francófona de Canadá con fuertes sentimientos nacionalistas, realice un videojuego sobre la Tercera Cruzada donde los caballeros templarios, orden fundada por un caballero francés, son presentados como los villanos y los nizaríes sarracenos, o al menos algunos de ellos, como los protagonistas, es algo digno de mención. No acostumbramos en occidente a focalizar los relatos desde el punto de vista de ciertas culturas, especialmente la musulmana, pero Assassin’s Creed lo hace sin miedo, retratando con fidelidad un periodo histórico en que se mira, avergonzado, el pensamiento religioso y político del siglo XXI. Ponerse en la piel de un Hashshashin y adoptar su credo (ya saben, la temeridad del asesino que actúa por convicción y que no teme a nada porque Alá le espera en el paraíso) no es ninguna tontería en los tiempos de paranoia y propaganda antiislámica que corren. Ciertamente, hay algo de morbosa actualidad en la imagen de un musulmán tapado hasta las cejas colándose en un centro metropolitano, cometiendo un asesinato y provocando el pánico entre las masas de cristianos y judíos, que huyen despavoridos. En Assassin’s Creed se habla de “recompensas tras la muerte” sin tapujos y una de sus mecánicas de juego principales, el salto de fe, significa exactamente lo que están pensando: no es más peligroso quien más protege su vida, sino quien menos teme a la muerte. ¿No se han fijado en que los guardias nunca se atreven a imitar el particular salto al vacío de Altaïr? Sigue leyendo