Resident Evil: Operation Raccoon City

Desarrolladores: Capcom (los de la saga Resident Evil) y Slant Six Games (los de SOCOM: U.S. Navy SEALs – Confrontation)
Distribuidor: Capcom
Disponible en: PlayStation 3, Xbox 360, Windows

La naturaleza sistémica del videojuego ha sido estudiada por algunos autores en relación a la teoría de los mundos posibles tejida por Umberto Eco en su obra Los límites de la interpretación (1990). Pese a que los mundos posibles narrativos han estado presentes desde siempre en la literatura, su estudio tardío coincidió con los años dorados del que Brian McHale, desde los estudios literarios, sugiere como “el género narrativo por excelencia de la cultura popular postmoderna”, la ciencia ficción, amén de la literatura fantástica, con la saga tolkiana por excelencia como punta de lanza, la consolidación de los cómics en la cultura pop, la moda de las trilogías en el cine (Trilogía del dólar, El padrino, Regreso al futuro) y el nacimiento de los videojuegos. Para Pérez Latorre, los mundos narrativos se caracterizan por una “dominante ontológica” que invita al lector/espectador a preguntarse qué hay más allá de los límites procesuales de la trama, cómo se originó todo, cómo funciona el universo que el autor plantea. En otras palabras, lo más atractivo de los mundos narrativos no es lo que se exhibe, sino lo que se imagina, las múltiples historias posibles surgidas de un universo fértil puesto a disposición por el autor.

Justamente de eso lleva tratando la saga Resident Evil (BioHazard en Japón) prácticamente desde Resident Evil 3: Nemesis (1999, PlayStation, Dreamcast), momento en que los de Capcom deciden trazar una línea argumental paralela a la historia de Resident Evil 2, tomando el punto de vista de Jill Valentine durante el Apocalipsis de Raccoon City. A partir de ese momento, el universo original de la saga se ha ido expandiendo en una suerte de Narrativas Transmediáticas (Transmedia Storytelling, concepto acuñado por Henry Jenkins) abordando, cómo no, más videojuegos, hasta llegar a la treintena, cómics, novelas, cuatro largometrajes con actores reales (el quinto, RE: Retribution, previsto para septiembre de este año), dos digitalizados y un cortometraje, amén de todo tipo de merchandising, etcétera.

Operation Raccoon City supone un reclamo excepcional para los más fieles seguidores del universo Resident Evil, pero también sirve para que los jugadores aficionados al online por equipos puedan dar un respiro a sus Battlefield 3 y Modern Warfare 3, que a estas alturas ya tienen que estar echando humo. La premisa del juego es la experiencia colectiva, disponiendo una campaña que transcurre durante los eventos de Resident Evil 2 y 3 que se puede afrontar en solitario o con tres acompañantes. Lamentablemente, nada de multijugador local. La propuesta de juego online se ve empañada por una serie de detalles que entrevén errores de diseño: cualquier jugador puede saltarse las cinemáticas simplemente pulsando un botón y cualquier forma de amonestación, con más razón si eres host de la partida, ha desaparecido por completo. Si un acompañante se dedica a perder el tiempo, impidiendo que la aventura prosiga (ya que todos los miembros del equipo deben estar en un área para avanzar al siguiente nivel), no tienes opción ni de llamarle la atención en el HUD con algún tipo de señuelo ni de expulsarle. El sueño de cualquier maleante. Un error que podría haberse subsanado echando un vistazo a juegos online como Guild Wars, que hacen saltar un aviso en pantalla cada vez que un jugador quiere saltarse un vídeo, pero que no permite que éste se corte hasta que todos hayan aceptado omitirlo. Ante esta situación, opté por disfrutar de la campaña en privado, donde la IA controla los otros tres miembros, aunque ésta adolece de preocupantes desvíos en el comportamiento, al nivel de aquel, por otro lado brillante, glitch de Dead Island, en el que uno de los supervivientes que escoltabas se arrojaba de cabeza y sin mediar explicación a unas llamas, dando por fallida la misión.

Así pude disfrutar de la misión principal, reconociendo lugares y elementos comunes de Raccoon City que han sido respetados en esencia (los uniformes de la policía, los cadáveres decapitados por las calles, la comisaría y esa calma tensa que se rompe al primer encontronazo con un Licker, la Moonlight Sonata sonando en la estancia del piano), pero al mismo tiempo actualizados con la tecnología actual. En cuanto a jugabilidad, destaca el esmero por caracterizar a cada uno de los miembros del Servicio Secreto de Umbrella con habilidades de combate propias y un arsenal bastante generoso en variedad. El juego consigue aunar el carácter juvenil y fresco de Resident Evil 2, a pesar de sus catorce años ya de antigüedad, y trasladarlo al sistema de control que marcó un precedente en los juegos de acción desde 2005: la vista en tercera persona con “cámara al hombro” de Resident Evil 4, esta vez con coberturas, la otra gran tendencia actual del género. El resultado, un híbrido entre RE 2 y 4, un equilibrio que parecía imposible entre zombis que caminan apesadumbrados e infectados psicóticos, entre survival horror y shooter, un respeto a dos visiones y filosofías de un mismo juego.

El modo versus no aporta nada nuevo a los duelos online por equipos, pero sí enriquece y establece nuevos horizontes narrativos en el universo referenciado: por primera vez podremos controlar a miembros de los Spec Ops (soldados enviados por el Gobierno de los EEUU para hacerse con muestras del virus G), que cuentan con sus doppelgänger en el equipo contrario, el de los USS. Así, Vigilancia, Científico de Campo, Médico, Asalto, Reconocimiento o Demolición son perfiles disponibles en ambos grupos, al estilo marines vs fuerza opositora. De entre los modos de juego, destaca una revisión del archiconocido captura la bandera con muestras del virus G que hay que capturar y devolver a la base, con el añadido de fuerzas neutrales que entorpecerán el avance de ambos equipos: zombis, Hunter, Licker y hasta un Tyrant que se dejará ver y querer. La conexión y los preámbulos antes de cada partida, sin estar al nivel del titán de Activision, no son del todo malos, aunque la respuesta del programa ante la salida inesperada de un host es expeditiva: resetear la consola. Tirón de orejas muy fuerte a Capcom por permitir esto. Y por permitir que el campeo quede desterrado y que todo el mundo vaya equipado con escopetas y armas antidisturbios.

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